martes, 1 de septiembre de 2026

Las manos curtidas de los abuelos

Qué hermoso es saber que nuestros abuelos ganaban su pan con dignidad, en mi caso mis cuatro abuelos eran campesinos, la madre de mi madre era de apellido Rodríguez, mi abuelo González, alquilaban una pequeña chacra cerca del paraje de Victorino de la Plaza donde además de trabajar la tierra mis tíos tenían un boliche y una cancha de fútbol, donde la gente del campo generalmente visitaban el lugar para tomarse unas copas, disfrutar y jugar al fútbol.
En el caso de los padres de mi padre, la madre (mi abuela) era de apellido Viera y mi abuelo Salgado, tenían también una chacra y mi abuelo y mi padre trabajaban en una estancia cercana, creo que el nombre de este campo era Las rosas, también en el paraje de Victorino de la Plaza
La mayoría de los muebles de la chacra los habían construido artesanalmente, tenían quinta, criaban animales de corral, puercos y vacunos, que en tiempo de cosecha o trabajos rurales, si no estaban los hombres, los atendían y cuidaban mi abuela y mi madre campesinas.
La vida en esa época era muy sacrificada, pero la gran mayoría del alimento y de la riqueza que se sacaba de la tierra alcanzaba para pagar el alquiler del campo alquilado y se lograba de ese modo ir lentamente progresando.
Las manos curtidas de mi abuelo, de mi abuela y de mis padres eran una muestra evidente de su esfuerzo y compromiso con la familia y con la comunidad, la vida no fue fácil para ellos, pero nos legaron el ejemplo, de que para ser dignas personas, el trabajo es más que honorable. 
Quizás sea el momento oportuno para contarle a nuestros hijos y nietos que siempre para alcanzar metas y progreso deben tener constancia, ganas de superarse y trabajar con alegría hasta alcanzar sus metas y cumplir con sus proyectos.
Déjanos en comentarios en este blog, si también en tu familia tuviste pioneros que te dejaron el ejemplo, con su labor y compromiso social, que vos pensas que bien vale la pena imitar, de paso te invitamos a disfrutar de esta canción

Néstor Salgado